La trágica despedida de Julio César Toresani todavía tiene impactados a todos los santafesinos y al mundo del fútbol, pero en su familia, la consternación es mayor. Por eso su hijo Lautaro, luego de que hicieran el funeral de su padre, escribió una sentida carta para recordarlo.

“Cada vez que me acuesto a dormir, siento que me abrazas como cuando era chico, te acordás que me cruzaba todas las noches a tu habitación en silencio porque mamá me sacaba cagando, y vos me hacías un lugar?”, escribió el joven.

Tras su fallecimiento, cientos de futbolistas manifestaron su consternación. El “Huevo” había sumado muchas amistades a lo largo de su carrera, a pesar de que terminó su vida en soledad.

Pocos jugadores lograron lo que él: jugar en River, Boca e Independiente, pero además en Unión y Colón.

“¿Viste toda la gente que te fue a despedir? A mi sinceramente no me sorprendió, eso te lo ganaste por ser vos, por ser un hombre noble, fiel, que siempre defendía y cuidaba a los suyos, el que siempre le daba una mano a todos, como cuando jugabas al fútbol”, le escribió en Instagram el pibe.

 

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Sabes algo, viejo? Cada vez que me acuesto a dormir, siento que me abrazas como cuando era chico, te acordas que me cruzaba todas las noches a tu habitación en silencio porque mamá me sacaba cagando, y vos me hacías un lugar? Ese abrazo lo sigo sintiendo, te sigo sintiendo papi. Siempre te defendí cuando te pegaban injustamente. Yo no podía entender de la gente que hablaba mal de vos, no tuvieron la suerte de conocerte, sin dudas. Cada cosa que decían de vos, es como si me la decían a mí. Siempre me decías que había que ser buena gente, ayudar y sobre todo a cuidar a los nuestros. Me diste unos valores de la puta madre. Siempre me decías que la vida sigue, qué hay que disfrutarla, así que te juro que sé que no lo quisiste hacer, te juro que lo sé. Eras un loco, pero hermoso. Viste toda la gente que te fue a despedir? A mi sinceramente no me sorprendió, eso te lo ganaste por ser vos, por ser un hombre noble, fiel, que siempre defendía y cuidaba a los suyos, el que siempre le daba una mano a todos, como cuando jugabas al fútbol. Mierda que tenías unos huevos bárbaros. La verdad que tengo tantas cosas que decirte, de contarle a la gente de lo grande que fuiste. Siento que no me alcanzaría la vida para hablarles de vos. Quedó pendiente aquella despedida en donde te daría las gracias por cada gesto y cada momento sin importar qué tan bueno o malo fuera, y donde te diría cuanto te amo y te extrañaré. Por eso hoy escribo esto, qué tal vez no sirva de mucho porque ya no te tengo, pero me ayudará a decírselo a tu alma que siempre me acompañará. Fuiste, sos y serás el amor de mi vida. Te voy a amar, para siempre. Una parte de mi, se fue con vos, pero quédate tranquilo que la familia está en buenas manos. Un abrazo, fiera.

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Acá, la carta completa:

Sabes algo, viejo?

Cada vez que me acuesto a dormir, siento que me abrazas como cuando era chico, te acordas que me cruzaba todas las noches a tu habitación en silencio porque mamá me sacaba cagando, y vos me hacías un lugar?

Ese abrazo lo sigo sintiendo, te sigo sintiendo papi.

Siempre te defendí cuando te pegaban injustamente. Yo no podía entender de la gente que hablaba mal de vos, no tuvieron la suerte de conocerte, sin dudas.

Cada cosa que decían de vos, es como si me la decían a mí.

Siempre me decías que había que ser buena gente, ayudar y sobre todo a cuidar a los nuestros. Me diste unos valores de la puta madre.

Siempre me decías que la vida sigue, qué hay que disfrutarla, así que te juro que sé que no lo quisiste hacer, te juro que lo sé.

Eras un loco, pero hermoso.

Viste toda la gente que te fue a despedir? A mi sinceramente no me sorprendió, eso te lo ganaste por ser vos, por ser un hombre noble, fiel, que siempre defendía y cuidaba a los suyos, el que siempre le daba una mano a todos, como cuando jugabas al fútbol. Mierda que tenías unos huevos bárbaros.

La verdad que tengo tantas cosas que decirte, de contarle a la gente de lo grande que fuiste. Siento que no me alcanzaría la vida para hablarles de vos.

Quedó pendiente aquella despedida en donde te daría las gracias por cada gesto y cada momento sin importar qué tan bueno o malo fuera, y donde te diría cuanto te amo y te extrañaré.

Por eso hoy escribo esto, qué tal vez no sirva de mucho porque ya no te tengo, pero me ayudará a decírselo a tu alma que siempre me acompañará.

Fuiste, sos y serás el amor de mi vida.

Te voy a amar, para siempre.

Una parte de mi, se fue con vos, pero quédate tranquilo que la familia está en buenas manos.

Un abrazo, fiera.