
La justicia avanza y está descargando sobre Cristina, su familia y sus funcionarios una verdadera tormenta de malas noticias. Como será de grave la cuestión que la ex presidenta pidió la “exención de prisión para su hija Florencia Kirchner”. La exitosa abogada que nunca ganó un juicio, dice que ella tiene información calificada que asegura que el juez Claudio Bonadio “intentará privar de su libertad” a su hija el lunes que viene cuando tenga que presentarse a declaración indagatoria como imputada en la escandalosa causa de megacorrupción llamada “Los Sauces”.
De su hijo Máximo, quien está más comprometido todavía porque firmó cheques, libros contables y planillas, Cristina no dice nada. Se supone que lo hace porque confía que sus fueros como diputado nacional lo protegen de ir a parar a la cárcel.
Fue Cristina la que dio a conocer esta información que busca abrir el paraguas y victimizarse una vez más. Lo hizo a través de twitter, luego de la presentación formal de su abogado Carlos Beraldi.
Cristina imagina que “según fuentes de información confiables” van a meter presa a su hija, “la van a privar de su libertad ambulatoria”, dice exactamente, y agrega que “no existe el más remoto justificativo legal que pudiera sostener tan descabellada decisión, no es menos cierto que las barbaridades jurídicas que se vienen cometiendo impiden descartar desatino aún mayores”.
Florencia es mayor de edad pero fue Cristina en su representación la que exigió la exención de prisión. Muchas veces hemos dicho, luego de una reflexión de la doctora Elisa Carrió en ese sentido, que, tal vez, lo más grave y perverso que han hecho los Kirchner, los Báez y varios de sus cómplices es haber hecho delincuentes a sus hijos. Ahora Cristina parece entrar en pánico y comprender lo terrible que sería para ella y para cualquier madre que su hija vaya presa solo por las matufias y truchadas que hizo su madre. Por ejemplo darle más de 5 millones de dólares físicos y termosellados para que los esconda y los oculte de la justicia en su caja de seguridad. En general son las madres las que protegen a sus hijos. Es difícil encontrar madres que ensucien a sus hijos para salvarse ellas.
Ahora Cristina parece reaccionar tardíamente: “No voy a tolerar que mi familia sea sometida a semejantes vejaciones. Por tal motivo ajustándome estrictamente a las reglas que establece la Constitución Nacional, los Pactos Internacionales en materia de derechos humanos y la reglamentación que de ellos efectúa el Código Procesal Penal de la Nación, requiero para mi hija Florencia Kirchner el otorgamiento de la exención de prisión”.
Cristina agrega que “corresponde que la exención de prisión le sea otorgada bajo caución juratoria, es decir bajo palabra”.
Dan ganas de repetir las palabras de Mauricio Macri en el debate a Scioli: “En que te han convertido, Florencia”. Ella, interesada por el cine, lejos de la política aunque cerca de La Cámpora, seguramente que por edad y por carácter no tomó ninguna decisión ilegal ni importante. Pero sus padres y su hermano mayor la colocaron como gerente con un sueldo sustancioso, le transfirieron dinero en un intento de desapoderarse de los bienes en forma fraudulenta y de esa manera la empujaron al abismo de los delitos.
En otra parte, Cristina, la madre de Florencia y la abuela de Helena, dice que debe “advertir que como otro capítulo más de la persecución judicial, todos los activos de Florencia, y que fueran heredados, se encuentran embargados. Incluso como una muestra más de abuso de poder, han embargado su salario, que como tal es de carácter alimentario, además de haberse decretado su inhibición general de bienes.”
Esto lo dice la ex presidenta porque si se llegara a necesitar una caución real, es decir que se ponga la platita, no lo podría hacer porque “todos sus bienes se encuentran bajo cautela judicial” y serían harto suficientes para satisfacer tal imposición, por cierto totalmente injusta”.
Cristina sigue con su idea de instalar que no fue la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado y que, por el contrario, es una revolucionaria presidenta que, como Evita, hoy es una perseguida política por Macri, Clarin y la justicia.
En su mirada conspirativa y mentirosa de las cosas dice que esta causa quedó radicada en el juzgado de Bonadio “posiblemente a raíz de la manipulación del sistema informático de asignación de expedientes” porque “recientes estudios periciales llevados a cabo en otras actuaciones han acreditado de manera contundente como pueden resultar vulnerados tales sistemas informáticos”. Es decir que todo el mundo está contra ella. Hasta la tecnología y el azar. Es que dice que el Consejo de la Magistratura hoy está controlado por los representantes del gobierno y de lo que ella denomina “partido judicial”.
A esta altura hay que repetir algo obvio. Cristina está preocupada e inquieta y no es para menos. Se van cayendo poco a poco todas las trampas que utilizaron para ocultar los niveles nunca vistos en ningún gobierno democrático de delitos cometidos desde el estado. El “ladri feudalismo” empieza a quedar desnudo en toda su dimensión y patetismo. Hoy Lázaro Báez que a su familia le dijo que no quiere prender el ventilador porque tiene miedo que lo maten, dio un paso que antes no había dado. Le dijo al juez Bonadio que con Cristina tenía una relación “esporádica” y que la respeta por ser la mujer de su amigo Néstor”. También se despegó de sus hijos. Dice que los vio pocas veces, sobre todo con motivo del fallecimiento de Néstor. Pero que en realidad alquiló las propiedades de la inmobiliaria familiar “Los Sauces” porque eran muy convenientes. Les quedaban cerca de las obras que estaba haciendo y ahí podían descansar sus obreros. La mentira tiene patas tan cortas que no hay un solo indicio de que obreros de sus empresas hayan vivido en los complejos habitacionales de Cristina tal como ocurre en la causa Hotesur donde Lázaro alquiló cientos de habitaciones que pagó a precio de oro y jamás ocupó nadie. Blanqueo de coimas, se llama eso. Nadie regala la plata porque si.
Pero como si esto fuera poco, César Milani, el general preferido de Cristina acaba de ser procesado en Tucumán por encubrimiento en la causa por la desaparición del soldado Agapito Ledo. Además le embargaron 200 mil pesos y le prohibieron salir del país. De todos modos no podrá salir ni de La Rioja porque está preso por otras tres causas en donde secuestró y torturó a los Olivera, padre e hijo y a Verónica Mata. Estamos hablando de delitos de lesa humanidad cometidos por el amigo de Hebe de Bonafini y el socio de Guillermo Moreno.
Como si esto fuera poco en este día nefasto para Cristina, le rechazaron la excarcelación al Caballo Suárez, su mejor amigo gremialista. Es que la justicia está descubriendo múltiples robos y estafas a los trabajadores de su gremio y creen que si lo dejan en libertad “podría entorpecer la investigación”.
Cristina también pidió que se aparte al riguroso fiscal Gerardo Pollicita de la causa por la denuncia del fiscal Alberto Nisman. Allí se la acusa del peor de los delitos: haber encubierto a los terroristas de estado iraníes que volaron el edificio de la AMIA y asesinaron en un segundo a 85 personas.
Cristina, Máximo, Florencia, Lázaro Báez y familia, Cesar Milani, están sintiendo en carne propia el funcionamiento de una justicia independiente que los Kirchner tuvieron sometida a extorsión. Pronto vienen desfilando Amado Boudou, Julio de Vido, Aníbal Fernández y tantos otros.
Hay una demanda muy fuerte de la gran mayoría de la sociedad que quiere vivir dentro de la ley. Saben que sin justicia no hay democracia que valga. Los que exigen justicia, saben que amanece. Y eso no es poco.


















