La casa flotante que estaba amarrada al Dique II se hundió este viernes. Si bien todavía no se saben los motivos del naufragio, sí se sabe que no hubo que lamentar víctimas.

La particular vivienda era parte de un proyecto de unidades habitacionales que tuvo una gran repercusión años atrás, pero que terminó por no prosperar. La ventaja sobre una casa común es que por su flotabilidad, puede adaptarse a lugares secos pero que se inundan, es decir, espacios típicos de nuestra geografía, según explicó el diario El Litoral.

Pero la casa quedó allí, amarrada frente al Yacht Club Santa Fe. Incluso, en una de las crecidas del río Paraná, se soltó y comenzó a irse por el Canal de Derivación Norte. La Prefectura la frenó y debió remolcarla hasta el Dique II.

Además, dieron aviso al dueño de la casa para que la retire de allí porque no habría tenido los permisos necesarios para estar en ese lugar. Además que le indicaron que en cualquier momento podía hundirse. No hubo respuestas, y este viernes, finalmente y a la vista de muchos curiosos, la vivienda se perdió en el agua. Tendrán que ver ahora cómo la retiran, aunque avisan que cualquier operativo será costoso.