María Eugenia Bielsa fue, durante toda la campaña, muy dura con su rival de interna Omar Perotti. Había dicho que había sido funcional a Cambiemos, entre otras cosas. Pero una vez que terminaron las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, se suponía que iba a haber un gesto de acercamiento. No sucedió.

Perotti celebró en su búnker que la coalición Juntos había sido “la más votada”, por encima del socialismo. Y en todo momento habló de su contrincante como compañera del partido justicialista. Sin embargo, Bielsa no fue al búnker del rosarino, apenas mandó a Silvina Frana a hacer las pases. El primer gesto sonó a una deslealtad.

Sin embargo, el rafaelino hace un esfuerzo denodado por mostrar que los votos de Bielsa son del peronismo y no pueden fugarse a otro espacio. Ya entendió que la estrategia del socialismo será intentar seducir a los votantes de la rosarina. “El socialismo quiere meterse en nuestra interna”, alertó Perotti.

Pero tendrá que trabajar en acercar a Bielsa, que como primera medida decidió quedarse en Rosario y no tener el gesto apropiado que hubiese significado saludar al ganador de la interna para mostrarse, como el nombre de la coalición lo indica, Juntos.