El futbolista se presentó al entrenamiento en el predio “4 de junio”, acompañado por un escribano, y se consideró en libertad de acción luego de haber enviado una intimación formal a la institución el pasado sábado. El motivo: no haber sido convocado por Medrán para jugar la primera fecha del torneo de la primera Nacional.

Una decisión poco ortodoxa y algo rebuscada tomó el delantero uruguayo, quien quiere salir a toda costa del club y no sabe como hacerlo. Desde la dirigencia y el cuerpo técnico le comunicaron que no sería tenido en cuenta para su nuevo proyecto, por lo que no sumaría ningún minuto en la temporada pese a que tampoco quiere hacerlo el deportista, quien intenta salir a toda costa del club, donde le queda un año mas de contrato.

El representante tenía todo acordado con un equipo colombiano, donde iba a ir a préstamo y Colón estaba totalmente de acuerdo, ya que le ingresaba dinero. Pero todo marchó mal. El deportista quería una venta o rescindir, no ir a préstamo, y fue ahí donde estalló todo.

El lógico, Colón invirtió en él en su momento y ahora no quiere regalar patrimonio del club. ¿Que institución haría algo así?. Pero la cuestión es… ¿puede un representante o un jugador venir a imponer condiciones al club dueño del pase?. La respuesta parece ser lógica.

Luego de los intercambios epistolares y toda su consecuencia, el jugador salió a defenderse: “Yo ya había pasado un lindo tramo de mi carrera en Colón, y los valores que me inculcó mi familia me impiden contar algunos detalles. No considero que sea yo quien debería sacarlos a la luz. Sin embargo, confío en que la verdad se va a imponer. Lo que no puedo dejar de decir es que, desde que finalizó mi préstamo con Torque, el 31 de diciembre, y al no concretarse la opción de compra en ese club, Colón me ha estado presionando permanentemente para que deje la institución, con la excusa de que necesita ‘recuperar lo invertido’ en mí. Por lo tanto, me tengo que ir ‘sí o sí’. Así me lo hacen saber”, comenzó respondiendo el jugador.

“Sí, pero la manera en la que se ha llevado adelante no solo ha sido dolorosa, sino sumamente discriminatoria y, te diría, poco habitual. Por supuesto, yo quisiera irme del club, porque a nadie le gusta quedarse donde lo tratan tan mal, pero también porque pienso que podré desempeñarme mucho mejor en un lugar donde se me valore como futbolista y, sobre todo, como ser humano. Sin embargo, las opciones que Colón me trajo no me sedujeron, y no porque sea demasiado exigente: todas ellas eran a préstamo, lo cual me obligaba a renovar por más tiempo mi vínculo con el club. Las presiones que recibí para aceptar esas ofertas han sido agresivas y permanentes. Cualquiera que repase las declaraciones del presidente de la institución puede comprobar que no miento”.

“No. Todo ha ido de mal en peor. Desde que me reintegré a practicar, he pasado más tiempo en las oficinas de los dirigentes teniendo reuniones que en la cancha de fútbol. Ellos me han planteado que es un absurdo que me tengan que pagar el sueldo y no acepte las propuestas, me han acercado documentación para firmar ignorando a mis representantes, y han hecho todo lo posible para marginarme. Para que tengas una idea, al cuerpo técnico de Colón lo conozco de vista, lo mismo que a mis compañeros. Han venido 16 refuerzos para sumarse a un plantel del cual estoy totalmente aislado, entreno solo, apartado de mis compañeros, y esto llega al punto de que no solo no me tienen en cuenta para integrarlo en partidos oficiales, sino tampoco para amistosos. El presidente me llegó a decir que, si no aceptaba alguna de sus ofertas, me iba a tener ‘cortando el pasto’ y corriendo en círculos alrededor de la cancha. Haberme señalado a mí como culpable de la situación ha sido otra muestra de falta de respeto y empatía por parte de los dirigentes. Parecería que fuera pecado ser profesional y tener códigos”.

“Muy mal. Puertas adentro yo sufro mucho, buena parte de la hinchada ha sido convencida de estas mentiras, he recibido amenazas en la calle e insultos en las redes, y la situación se ha vuelto emocionalmente angustiante e insostenible. Pero estando tan solo en Santa Fe, y con mi familia tan preocupada, no quería dejar de contar lo que de verdad está pasando. Afrontar una situación como esta es muy complejo anímicamente. También es cierto que mis seres queridos y la empresa que me representa me han ayudado a que la carga sea más liviana. De todas formas, vivo una realidad sofocante que intento superar, también, gracias a psicólogos especializados en este tipo de situaciones. Hablar sana. Pero lo que más sana es jugar al fútbol. Y yo me debo a dos cosas: al fútbol y, también, a la gente”.

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