Estaba al caer, pero quien lo aprovechó fue una empresa familiar de Santa Fe. Luego de que la ex presidenta Cristina Kirchner dijera en Mar del Plata las palabras “Pindonga y Cuchuflito”, en referencia a las segundas marcas en los supermercados, el tema se instaló.

Y desde este viernes se empezó a ver en las góndolas del sur de la provincia unas galletitas “Cuchuflito”, que elabora Alimentos Marinozzi, una compañía familiar que tiene su sede en la localidad de Los Quirquinchos y la planta elaboradora en Carcarañá.

El nombre elegido es “un mensaje de defensa a la industria nacional, a la que es necesario cuidar mucho”, explicó Juan Pablo Marinozzi, gerente comercial de la firma, en declaraciones radiales.

“Cuchuflito” es “una galletita de vainilla muy sana, con cero grasas trans” y “pensado para los chicos” ya que “se pueden comer de un bocado”, amplió el empresario. El empaque tiene la imagen de la bandera de Argentina, con un sol y la palabra “Cuchuflito”.

Los Marinozzi entendieron que en época de baja de consumo, usar el ingenio era vital. Su empresa lleva más de 80 años en el mercado y ellos son la cuarta generación a cargo. Por eso tenían que reinventarse y encontraron en los dichos de la precandidata a vicepresidenta una forma de irrumpir fuerte en el mercado.

“Los dichos de la expresidenta nos abrieron una oportunidad y una idea que surgió de poner en el mercado un producto de bajo costo. Además, empresas chicas como la nuestra no tienen gran presupuesto para la publicidad”, dijo el gerente comercial.