Un hecho insólito tuvo lugar en Posadas, Misiones. Cuando el dueño de una finca ubicada en la calle Tripepi, entre las avenidas Blas Parera y Almirante Brown, arribó a su vivienda, notó que había sido victima de un robo tras faltare una garrafa de 10 kilos. Pero lo mas sorprendente es la huella que dejó el autor: sobre la reja, en una de las púas “antiladrones”, el denunciante descubrió uno de los dedos del delincuente.

El propietario había salido al mediodía para compartir un almuerzo con allegados. Al regresar, descubrió que malvivientess habían ingresado al predio sin ejercer violencia y se habían alzado con una garrafa de diez kilogramos que se encontraba en el patio trasero.
Sin embargo, esa no fue la única sorpresa. Al intentar reconstruir el camino de los ladrones, el propietario notó un elemento extraño adherido a una de las púas de la reja. Se acercó y, pese a aclarar las visión con sus manos, no entendió de qué se trataba. Recién al ver de cerca lo entendió: en su fuga, uno de los malvivientes sufrió la pérdida de uno de los dedos de la mano.
“Inédito”, así calificaron el hecho los propios policías de la Comisaría Séptima cuando arribaron a la escena.


















