El fútbol argentino no deja de sorprender a propios y extraños. En esta ocasión se encuentra salpicado de una locura el Club Colón, que viene sufriendo muchos fallos arbitrales en contra y que le costó (aparte del juego mostrado en los partidos) la clasificación a la siguiente ronda del certamen local.

Como parte de un evidente castigo de la conducción política (ejecuta Federico Beligoy pero sin dudas viene desde más arriba), el misionero Néstor Pitana dirigió dos partidos profesionales en casi 24 horas, sin ningún tipo de descanso físico y teniéndose que trasladar desde Tucumán a Santa Fe por tierra y en su automóvil particular.

En Tucumán, le tocó impartir justicia en el cruce entre Atlético Tucumán y Argentinos Juniors. Luego de ello, dirigió el partido en el Brigadier entre Colón y Estudiantes, teniendo una noche para el olvido, con muchas jugadas polémicas.

Esto es sin dudas, una desprolijidad más que demuestra la carencia que hay en el arbitraje en Argentina, cuya cabeza visible es Federico Beligoy, quién sale todos los lunes en los medios ofreciendo disculpas a los diferentes equipos por los constantes fallos erróneos. Así, se evidenciaron dos partidos para un solo juez (Néstor Pitana) dentro de las 24 horas, con viaje por tierra durante toda la noche desde Tucumán a Santa Fe, provincias que se separan por más de 700 kilómetros.

Lo cierto es que desde Santa Fe se siguen preguntando el porqué de la designació de Néstor Pitana para el partido que jugó Colón, mas aún sabiendo que es un árbitro que no tiene el mejor de los tratos para con los jugadores sabaleros.

El fútbol argentino sigue dando que hablar y esto es un ejemplo más.