En Nueva Zelanda, una boya meteorológica registró una ola de 23,8 metros, equivalente a un edificio de ocho pisos. La masa de agua se alzó en medio de una feroz tormenta que azotó el martes el océano cerca de la Isla Campbell.

Según el oceanógrafo Tom Durrant, la ola superó el récord en el hemisferio sur, establecido en 22,03 metros en 2012. El investigador aseguró que en la tormenta probablemente se produjeron olas superiores a 25 metros, pero no pudieron ser captadas por la boya. Para ahorrar baterías, el aparato solo registra los datos por intervalos de 20 minutos cada tres horas.

La mayor ola registrada en el planeta fue un tsunami provocado en 1958 por un sismo en Lituya Bay en Alaska, que medía 30,5 metros de alto, según la revista Smithsonian Magazine, publicación de la institución estadounidense de investigación científica.