El martes por la noche, mientras miles de hinchas de Colón celebraban el paso a octavos del equipo de Pablo Lavallén, en el barrio Centenario se dirimía el poder de la barra brava. Esa noche hirieron a dos familiares de Orlando “Nano” Leiva, el jefe de la hinchada más violenta del sabalero.

Pero él no estaba en la cancha ni en las inmediaciones, porque horas antes había sido internado nuevamente, luego de haber recibido dos disparos de armas de fuego (el sábado 18) y ser dado de alta días después.

¿Qué había pasado con Leiva? Los médicos del hospital José María Cullen vieron con sorpresa que tenía un elevado cuadro febril, provocado por una infección en el lugar de la cirugía realizada por los disparos que recibió.

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El doctor Juan Pablo Poletti, director del Cullen, reveló la hipótesis más fuerte que tienen: “el diagnostico es una infección, no sólo en la herida, sino una supuración del orificio de la bala. A veces la contaminan porque el calor de la bala no produce infecciones”, contó.

Ante la incredulidad de los periodistas que escuchaban el parte, Poletti agregó: “Esto fue algo que nos comentaron cuando se infectaban heridas. Es una nueva modalidad. Ahora contaminan con materia fecal de caballos. Nosotros estamos buscando la materia científica del hecho, por qué hace fiebre alguien que no debería”.

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La interna de la barra de Colón está al rojo vivo. En la mañana del miércoles, una mujer intentó ingresar con una cuchilla a la sala 6, donde Leiva está internado. Según aseguró sería su pareja y se la llevaba para que tenga ante un posible ataque.

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