
Gritos, corridas y mucha desesperación: las imágenes impactan. En uno de los salones del Puerto, la tormenta llegó cuando festejaban un casamiento. Los vidrios cedieron ante la fuerte ráfaga de viento que llegaron a 107 kilómetros por hora y produjeron el caos.
La gente comenzó a correr para no ser alcanzada por la lluvia y por los pedazos de vidrio que caían. No hubo heridos, pero fue un gran susto para todos y precipitó el final de la fiesta.
Por la mañana, otro usuario hizo un video de cómo había quedado el salón: vidrios rotos, árboles y otros objetos caídos y diversos daños.
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Fue un caos en toda la ciudad, pero a estos santafesinos les tocó en medio de una fiesta.



















