Los vecinos de las localidades costeras no dan crédito de lo que está sucediendo en materia de inseguridad. Al menos cuentan 13 entraderas en lo que va del año y la repetición de la modalidad preocupa.

Además, consideran que los delincuentes han creado un patrón: esperan que los dueños del domicilio desconecten la alarma para abordarlos. A veces con lo único que hacen es robar y otras, como sucedió el jueves a la noche, le suman una violencia inusitada.

La última entradera sucedió en Villa California, Rincón, cuando torturaron a un matrimonio de ancianos, de 74 y 75 años para robarle los dólares que habían comprado para irse de viaje.

Héctor Michellau (74) y su esposa Noemí Alvarez (75) volvían de cenar cuando fueron interceptados por los delincuentes. Al marido lo llevaron al baño, le pusieron una bolsa en la cabeza y le reclamaban por el dinero. Sin embargo la peor parte se la llevó la mujer, a quien le propinaron al menos cuatro martillazos en el rostro y otros seis en las rodillas. Querían evitar que pueda escapar para pedir ayuda.

Ambos fueron hospitalizados. Noemí tiene múltiples fracturas, un ojo comprometido y varios golpes más en la cabeza, en la rodilla y en los brazos.