
Era la victoria más esperada. Y por lo tanto se convirtió en la más rutilante. Cambiemos se enfrentaba a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires: había perdido por muy pocos votos en las elecciones primarias y trabajó para darlo vuelta en las generales: lo logró. Sacó 400 mil votos más que la ex presidenta, quien reconoció la derrota antes de la medianoche.
“Esta noche seguimos haciendo historia en la provincia de Buenos Aires. Millones nos abrazamos en las urnas para seguir con el cambio”, afirmó la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
Luego, tras esperar el discurso de la ex presidenta en que debió admitir la derrota, el Presidente interpretó: “Hoy reconfirmamos nuestro compromiso con el cambio (…) La etapa más difícil ya pasó y estamos creciendo. Vamos muy bien, porque vamos juntos”, dijo el primer mandatario exultante y con miembros del gabinete y su familia en el mismo escenario.
Cuando ya estaba escrutado más del 99%, la fórmula para la Cámara alta integrada por Esteban Bullrich y Gladys González se imponía con el 42,18 por ciento de los votos contra el 36,25 de la fórmula Kirchner-Jorge Taiana. Entre ambos se repartían las tres bancas en juego, dejando sin premio al tercero en discordia, el binomio de 1 País que integraron los diputados Sergio Massa y Margarita Stolbizer (que sacaron el 11 por ciento).
En la pelea por las 35 bancas para la Cámara de Diputados, el resultado fue similar al de las PASO, con una diferencia algo mayor de la lista de Cambiemos encabezada por Graciela Ocaña (42,14) por sobre la de la economista kirchnerista Fernanda Vallejos (36,27). En tercer lugar quedó la lista de 1 País, encabezada por Felipe Solá, y en cuarto lugar el Frente de Izquierda (FIT), que desplazaba por poco más de medio punto al Frente Justicialista Cumplir, que llevó como candidato al ex ministro del Interior kirchnerista Florencio Randazzo.

















