Elliot y Berry se conocieron en la preparatoria y su amistad llevó a que Berry cumpliera la promesa que le había hecho a su amigo antes de un enfrentamiento por un conflicto bélico.

Los jóvenes fueron mejores amigos, tanto que tomaron la decisión de entrar juntos al ejército para no separarse, pues decían que eran “uno solo”. Sin embargo, el destino siempre acaba sorprendiéndonos y a Elliot le tenía destinada la muerte en un enfrentamiento en Afganistán.

Berry asistió en el día del funeral de su amigo con un atuendo femenino amarillo y un par de medias rosas ante la desconcertada mirada de los presentes que a simple vista lo juzgaron de “desubicado”.

Lo cierto es que antes de partir a la guerra, ambos juraron volver con vida, entonces decidieron imponer un castigo si alguno de los dos no cumplía con tal promesa. Dicho castigo consistía en que aquel que sobreviviera debía asistir al funeral del otro con un llamativo vestido color amarillo y medias rosadas. Berry recuerda con gran tristeza que en aquel momento ambos explotaron de risa, jamás imaginó que algún día esa promesa sería cumplida.