Por Germán Beauge* (Especial para NexoDiario)

Estados Unidos continúa su expansión militar en Siria en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). El Pentágono ha desplegado en los últimos días alrededor de 400 soldados adicionales en el norte del país árabe. El contingente se suma a los 500 uniformados estadounidenses que ya hay en Siria.
Aunque el despliegue es temporal supone un nuevo punto de inflexión en la cada vez menos cauta estrategia de Washington en el país: no estarán en la primera línea de combate pero sí podrían acabar entrando en acción. Su objetivo es “proporcionar más artillería y acelerar la derrota del ISIS en Raqqa”, según dijo este jueves a la agencia Reuters el coronel John Dorrian, portavoz de la coalición internacional que lidera EE UU.
Dorrian dijo que la estrategia de aislar Raqqa está “yendo muy muy bien” y que podría completarse en unas pocas semanas al acentuarse la campaña de ataques aéreos de la coalición. Una vez aislada la ciudad, se iniciará su asalto. Se desconoce si, como en el caso de la ofensiva a Mosul (Irak), los militares estadounidenses se quedarían en segundo plano o podrían entrar directamente en combate.
En septiembre de 2014, EEUU inició su campaña de bombardeos contra posiciones del ISIS en Siria, un mes después de hacerlo en Irak. A finales de 2015, desplegó por primera vez a militares sobre el terreno. A diferencia de Irak, Washington actúa en Siria sin el permiso del Gobierno de Bashar el Asad, del que oficialmente sigue pidiendo que abandone el cargo pero con el que comparte en el Estado Islámico un enemigo en común.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.


















