Por Germán Beauge*

Estados Unidos lanzó esta madrugada un ataque con misiles contra una base aérea en Siria, ordenado por el presidente Donald Trump, a pesar de una severa advertencia de Rusia sobre las “consecuencias negativas” de una acción militar unilateral. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), al menos cuatro soldados sirios murieron en los bombardeos que “destruyeron casi totalmente” una base aérea del régimen.
El ataque es “vital para la seguridad nacional”, dijo el propio Trump, quien recordó que el líder sirio, Bashar al-Assad, atacó con gas neurotóxico a “hombres, mujeres y niños indefensos”.
“Por orden del presidente, las fuerzas de los Estados Unidos realizaron un ataque de misiles crucero contra un aeródromo de la Fuerza Aérea Siria aproximadamente a las 4.40 de la mañana del 7 de abril en Siria. El ataque tuvo como objetivo el Aeródromo Shayrat en la ciudad de Homs y fue en respuesta al ataque con armas químicas del gobierno sirio el 4 de abril en Khan Sheikhoun, que mató y lesionó a cientos de pobladores sirios inocentes, incluidos mujeres y niños”, informó el vocero del Pentágono, Jeff Davis, quien agregó que esa base guardaba armas químicas desde 2013.
Este ataque constituyó la respuesta estadounidense al ataque químico que dejó al menos 86 muertos esta semana en el noroeste de Siria y provocó la indignación de la comunidad internacional.
Según informan medios internacionales 59 misiles teleguiados Tomahawk habían sido lanzados, en especial contra la base aérea siria de Shayrat, desde donde analistas estadounidenses están convencidos que partió el ataque con un gas neurotóxico.
Poco más tarde, la televisión estatal siria confirmó los ataques y los calificó como una “agresión” por parte de Estados Unidos. También se indicó que hubo “perdidas”. “Una de nuestras bases aéreas fue atacada por un misil disparado por Estados Unidos, provocando pérdidas”, señaló la televisión estatal.
Este ataque con misiles significa que Washington pasó a implicarse directamente en la catástrofe siria, en un claro vuelco en la estrategia política y militar de Estados Unidos tras seis años de guerra civil.
“Lo que Assad ha hecho es terrible. Lo que ha ocurrido en Siria es realmente un crimen chocante”, había dicho Trump a la prensa durante el viaje al estado de Florida, donde le esperaba el presidente chino Xi Jinping.
“Lo que pasó en Siria es una desgracia para la humanidad. Y Assad sigue ahí, y supongo que es el que manda, y por eso pienso que algo debe ocurrir”, apuntó el mandatario.
El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, había sido más explícito al prometer una “respuesta apropiada” al ataque del martes a la aldea de Jan Sheijun, en la provincia rebelde de Idlib. Tillerson evocó asimismo “un proceso político que conduzca a la salida de Assad”. “El papel de Assad en el futuro (de Siria) es incierto con los actos que cometió”, precisó.
Por su parte, Rusia –aliado y defensor del régimen sirio- calificó de “agresión” el ataque, dijo que fue una “violación de las normas del derecho internacional” y pidió una reunión de emergencia de la ONU.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó como una agresión a una nación soberana el ataque estadounidense a Siria. “El presidente Putin considera los ataques estadounidenses a Siria como agresión a un Estado soberano en violación de las normas del derecho internacional y, encima, bajo un pretexto inventado”, declaró Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin.
El ataque ordenado por Donald Trump supone una represalia al supuesto uso de armas químicas del que Washington culpa a Damasco que, a su vez, lo niega. El portavoz de la Presidencia rusa afirmó que “el Ejército de Siria no dispone de armas químicas” y recordó que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) había confirmado la destrucción del arsenal correspondiente.
Por tal motivo, Rusia quiere una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para debatir el ataque estadounidense con misiles contra Siria, aseguró hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, que describió la acción norteamericana como “irreflexiva”. “No es la primera vez que Estados Unidos ha recurrido a una medida irreflexiva, que sólo exacerba los problemas existentes y amenaza a la seguridad global”, afirmó la cancillería rusa.
Las consecuencias de implicarse en el conflicto sirio en general y del ataque en particular se conocerán en los próximos días. En una primera lectura, los misiles marcan un camino de no retorno con el régimen sirio. Al-Assad ya no es asumido como un mal necesario por la Administración Trump. Ahora ha pasado a ser un dictador y asesino. Y por primera vez en seis años de conflicto, Estados Unidos lo ha atacado.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.



















