Aparentemente todo ocurrió el domingo por la noche en un departamento en Puerto Madero. En el lugar había siete personas: dos chicas y cinco hombres, dos de ellos jugadores de Boca. Música, alcohol y risas.

En un momento de la noche los futbolistas habrían sacado unos cuchillos de entre sus cosas y habrían obligado a las dos mujeres a hacer lo que ellos pedían. La noche terminó en escándalo, gritos y esto es apenas el comienzo. Recién hoy martes se conoció el caso donde Edwin Cardona y Wilmar Barrios, ambos colombianos, fueron acusados de violencia de género.

La denuncia se realizó recientemente y los jugadores ya pusieron a sus abogados a trabajar. El que aún no habló fue Guillermo Barros Schelotto, pero sí lo hizo Daniel Angelici: “no sé nada, pero en un rato me voy a comunicar con el cuerpo técnico para ver qué sucedió”, asegura el presidente en diálogo con TNT. Y agrega: “Una cosa es lo que pasa en el ambiente privado y otra cosa es lo que se da en un ambiente público”.

Mientras tanto Cardona salió en los medios a defenderse. “En mi vida vi a esas señoritas, no las conocía. El peluquero (amigo de los jugadores) sí las conocía”, dice aceptando que existió una salida. Pero enseguida, en AM 990, aclara: “Nosotros con Wilmar no tuvimos nada que ver. Tengo la mente sumamente tranquila. Es una falta de respeto que manchen nuestro nombre de esta manera”, dijo.