En el gobierno nacional no salen de su asombro por la actitud del radicalismo santafesino de volver a presentar candidatos con el socialismo, en el Frente Progresista Cívico y Social. Esperaban otro gesto: que integren solo Cambiemos. La bronca radica, entonces, en que consideran a Santa Fe una provincia clave para las elecciones, confiaban e que José Corral jugara con ellos y temen que haya un efecto rebote en otros distritos: que lo de Santa Fe marque un precedente a nivel nacional.

Según indicó el diario La Nación, en la Casa Rosada señalan como responsable del desengaño a Corral. Es que el intendente y presidente de la UCR, asiduo visitante de los despachos del primer piso y la planta baja de la Casa de Gobierno, había dado su palabra de que el radicalismo jugaría en Cambiemos; incluso, se especulaba con que encabezaría la boleta de diputados nacionales.

Pero esta semana estampó su firma en el documento que ratificó su alianza con el socialismo, que lidera el gobernador Miguel Lifschitz, enfrentado a la administración de Mauricio Macri, a la que asoció en las últimas horas con la década del 90.

“Tenemos sorpresa y decepción. Esperábamos que el radicalismo en Santa Fe se jugara mucho más por el proyecto que encabeza Mauricio Macri; no hicieron lo que dijeron que iban a hacer”, sostuvo ante el mismo diario el diputado provincial por Pro Federico Angelini.

Según fuentes consultadas por el diario La Nación, Corral había asegurado a Macri y al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que Cambiemos era una realidad y que el radicalismo lideraría el frente en Santa Fe, tercera provincia en importancia por su peso electoral.

Ahora comenzaron a evaluar otros nombres: quien pica en punta es Luciano Laspina. Pero además suenan otros radicales que podrían suplir a Corral: el diputado Mario Barletta y Jorge Boasso.

En la provincia se ponen en juego 12 intendencias (todas radicales), 52 concejos municipales y 315 presidentes comunales. Y a nivel nacional se eligen nueve bancas para diputados.