Un empleado rosarino sorprendió a todos los presentes al aparecer con una remera particular y sumamente ofensiva. Tenía una foto del presidente Mauricio Macri con un tiro en la frente y una mancha de sangre detrás.

La imagen provocó a los presentes y un vecino decidió fotografiarlo y subirlo a las redes. Rápidamente se viralizó. Y políticos de Cambiemos pusieron el grito en el cielo. “Más allá del mal gusto y de la absoluta falta de decoro que implica atender al público en un organismo estatal vestido de ese modo, acá se ha configurado un caso de apología del crimen en los términos del art. 213 del Código Penal”, dijo Lucas Incicco, diputado de la nación del PRO por la provincia de Santa Fe.

El siempre polémico legislador, asiduo de las redes sociales, Fernando Iglesias, acotó: “Así te atienden los empleados públicos en la opresiva dictadura de Macrigato. Un Fiscal ahí”.

Todavía no trascendió la identidad del empleado que se animó a cometer ese acto. Pero la gravedad de su accionar probablemente tendrá consecuencias.