De repente, una extraña obra emergió desde las aguas del río Paraná, bajo el Puente Colgante. Claro, todo tiene que ver con la histórica bajante del río Paraná, que cayó a 0,81 metros en el hidrómetro del Puerto.

Las fotos de la plataforma que estaba en la superficie comenzó a deambular y llegó al diario El Litoral, donde un historiador hizo un aporte fundamental.

“Se trata del arquitecto Luis Müller, docente de la FADU UNL, quien junto a su colega Adriana Collado, realizaron una investigación histórica”, dijeron en ese medio. Y completaron: “Allí dan cuenta —con datos y fotografías— de los diferentes puentes que atravesaron la Setúbal durante la historia —el siglo pasado— previo a los dos Colgante. Y de este trabajo se deduce que los restos que aparecieron bien podrían pertenecer a aquellas antiguas construcciones”.

Ellos dedujeron que la isla de cemento que se ve muy cerca del Puente Colgante fue parte de una obra que nunca se concretó. Un intento previo de hacer un viaducto que hiciera posible el abastecimiento de agua desde el río Colastiné a la planta potabilizadora de Obras Sanitarias de la Nación ubicada en Barrio Candioti, pero que también sirviera de paso, como puente. Con el Colgante sucedió algo similar: su función primordial fue la de acueducto.