Por Germán Beauge*

La investigación de la trama rusa parece no tener fin. El Comité de Inteligencia del Senado llamará a declarar a Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump, por sus oscuras reuniones con altos funcionarios del Kremlin cuando aún gobernaba Barack Obama.
El escándalo ruso ha sido una pesadilla para el presidente. En apenas dos meses ha dimitido su anterior consejero de Seguridad, el teniente general Michael Flynn, y el fiscal general, Jeff Sessions se ha recusado de las investigaciones. Además, el FBI mantiene una investigación abierta para determinar si el equipo de campaña de Trump se coordinó con Rusia para atacar durante las elecciones a la candidata demócrata, Hillary Clinton.
La citación del comité del Senado, todavía sin fecha, llega tras conocerse que en diciembre, con Barack Obama aún en la presidencia, Kushner se entrevistó con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, y luego con el responsable del banco público de desarrollo Vnesheconombank. La reunión con Kislyak se celebró en la Torre Trump y, según la Casa Blanca, sólo tenía como fin establecer una línea de comunicación entre la futura Administración y el Kremlin. Pero junto al ambicioso Kuscher acudió el polémico general Flynn, conocido por su proximidad a Vladímir Putin.
Pero tras esta cita, Kushner prosiguió sus contactos con Rusia y mantuvo, a instancias del embajador, una entrevista con el presidente de Vnesheeconombank, Sergei Gorkov, un personaje muy cercano a Putin y cuyo banco fue objeto de sanciones tras la intervención rusa en Ucrania.
Los senadores, según medios estadounidenses, quieren preguntar si en la conversación se trató sobre posibles ayudas económicas a sus empresas. Un portavoz oficial lo ha negado: “No está intentando esconder nada y quiere ser transparente”. Kushner, que asegura que está dispuesto a acudir por voluntad propia, lo tendrá que explicar ante el Senado. Si falla, la Casa Blanca estará en serios problemas.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.


















