El río Paraná continúa bajando y es motivo de preocupación para los especialistas. La medida alcanzó su punto récord de los últimos 10 años y anticipan “el peor verano de la historia”.

En 2009, la altura del río fue de sólo un metro y ayer estaba en 1,29, pero el Instituto Nacional del Agua (INA) prevé 1,50 para noviembre.
En el caso de los buques mercantes, se debe respetar una distancia mínima de 60 centímetros entre la quilla y lecho del río. Esto sobre el canal de navegación de 9,60 metros en la hidrovía.
En lo que respecta a las embarcaciones deportivas, se redujo el espacio para navegar. Delimitado por boyas rojas. Se trata de una zona ubicada por fuera del canal de navegación.
Esa “calle” para veleros y otras pequeñas embarcaciones oscila hoy entre los 30 y los 150 metros. “Hay que observar las medidas de seguridad. Si esta bajante se mantiene, habrá una disminución de embarcaciones deportivas en el agua. Hacia la zona de islas no están pudiendo entrar, se les complica salir desde la costa. Además, los clubes náuticos están estaqueando los barcos para que se mantengan adrisados (derechos)”, narró Rosende.
Bancos de arena y bajofondos
Uno de los inconvenientes con el río bajo es el surgimiento de relieves, bancos de arena y bajofondos, que ponen en jaque a las embarcaciones y presentan riesgo de accidente.
El registro de altura de ayer, se aproxima peligrosamente al récord de los últimos 10 años, cuando el Paraná llegó a tan sólo un metro de altura. Fue en marzo de 2009.
“Por lo que dice el pronóstico hidrometeorológico, el nivel de precipitaciones en la cuenca es escaso o restringido. La falta de precipitaciones hará que todo se vea afectado”, destacó Rosende.



















