
El fastidio se hizo sentir en Aeroparque durante toda la mañana del viernes. Primero por una medida de fuerza que obligó a cancelar 31 vuelos, entre ellos el que iba a Santa Fe, pero luego las demoras seguirían para los que van hacia la zona.
Porque la mayoría del pasaje pudo reprogramar su vuelo de Aerolíneas Argentinas para el mediodía, aunque con destino a Paraná. Sin embargo, no sería la solución.
A pesar de que estuvieron más de seis horas esperando para embarcar, los pasajeros se encontrarían con una nueva sorpresa: después de más de una hora sin información llegó la notificiación. “El vuelo se retrasa por el cambio de una rueda trasera del avión: hora aproximada del embarque, 14”, una hora y quince minutos más tarde de lo que debía.

No fueron todas malas noticias para los que eligieron viajar en avión, porque los que decidieron ir por Avianca no tuvieron problemas en embarcar y viajar hacia Santa Fe.
Los inconvenientes fueron para los que eligieron la aerolínea de bandera que, claro está, no se hizo cargo del asunto, a pesar de que hubo pasajeros que demoraron más de siete horas en subir al avión que les correspondía. Ir en colectivo hubiese sido más rápido y más barato.
Los aeronáuticos que hicieron una asamblea este viernes (¿casualmente un viernes?) y que no le permitieron viajar a miles de personas acordaron en septiembre la paritaria más alta hasta el momento: un 42%. Pero no conformes con eso, con una nueva medida de fuerza perjudicaron a otros trabajadores. Apenas quedará el enojo y la frustración de quienes sufrieron las cancelaciones de los vuelos y las demoras insólitas. Para la empresa estatal sólo queda el desprestigio. Poco castigo para los inconvenientes ocasionados.


















