Por Rocco Guglielmi*

El grupo de los 20 es un foro de cooperación y consulta dedicado principalmente a tratar temas vinculados con el sistema financiero internacional. Desde 1999, busca reunir de forma anual a Jefes de Estado, ministros de economía y finanzas y a los principales banqueros de los países más importantes del mundo.

Está constituido por 19 países y la Unión Europea representando a los países europeos que no son miembros. Dentro de estos 19 países, se encuentran por un lado los miembros del “G8”, quienes son catalogados en su sub-grupo como los “países más industrializados del mundo”, ellos son Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia.

Por otro lado, hay otros 11 países que pertenecen al grupo por ser considerados “recientemente industrializados” o “economías emergentes”. En este sub-grupo encontramos a Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía. Estos 11 miembros, sumados a los del G8 y con el agregado de la Unión Europea conforman la totalidad de los miembros plenos del G20.

España es el único país que participa siempre como Estado invitado. En esta condición también aparece cada año el país que ocupe la presidencia de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), dos países africanos y un país invitado por la presidencia que suele ser de su propia región.

Las temáticas que aborda y las personalidades y países que reúne anualmente hacen que el G20 sea el principal foro de coordinación económica y financiera internacional. En conjunto, sus miembros representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 80% del comercio internacional. Con todos estos elementos sobre la mesa, está de más mencionar la importancia para Argentina de haber sido seleccionada para presidir el grupo durante 2018.

Al finalizar la Cumbre en Hamburgo, el gobierno argentino tendrá el desafío de comenzar a diagramar las actividades como país presidente del grupo. Deberá coordinar el proceso de deliberaciones y debates, conformar una agenda de trabajo 2018 que sea original y constructiva y por último enfrentar los desafíos logísticos y de seguridad que conllevarán las múltiples reuniones del foro, entre las que se incluirá la Cumbre del año próximo. En definitiva, la organización y las actividades del foro de economía más importante del planeta estarán, al menos durante 2018, en nuestras manos.

*El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales.