“Qué payasada el fútbol”, escribió en su cuenta de Twitter el periodista rosarino Mauricio Maronna, durante los incidentes en la final de la Copa Libertadores. Pero no sólo por la tristeza que le generaba la violencia, sino por el recuerdo del partido que Newell’s y Central jugaron a puertas cerradas en Sarandí por la Copa Argentina.

“Afa, Superliga y todos los responsables…después el problema es el clásico rosarino”, escribió otro usuario y los mensajes comenzaron a replicarse. Los santafesinos protestaron porque consideran que las resoluciones no fueron parejas. Por miedo a que sucediera algún acto de violencia, no dejaron que vayan hinchas al partido que disputaron. Y los alejaron a más de 500 kilómetros de la ciudad.

En cambio en el partido de River – Boca, donde sí hubo hechos de violencia probados, apenas se suspendió por unas horas el Monumental y postergaron la fecha del encuentro. Poco, para la gravedad de los hechos.

Así protestaron los rosarinos: