La aparición de la camiseta de Colón en homenaje a Los Palmeras trajo un desenlace inesperado. Burrda Sport Internacional negó, a través de su cuenta de Twitter, tener un contrato en Argentina con algún club local.

“PSM de Qatar como titular de la marca Burrda Sport Worldwide no tiene representación oficial en Argentina ni ha celebrado ninguna relación contractual con ningún representante local ni ningún club deportivo en ese país”, aseguraron. Y completaron: “Por lo tanto, PSM rechaza cualquier responsabilidad por los daños o inconvenientes de cualquier naturaleza causados a cualquier tercero que trate o contraiga en Argentina con cualquier persona o entidad invocando el derecho legal de usar o manejar la marca no otorgada por PSM”.

Eso despertó las alarmas de todos: ¿Colón estaba usurpando una marca? Rápidamente, el empresario Manuel Petrakovsky, quien firmó el contrato con Colón como dueño local de Burrda Sport salió a dar su verdad. La explicación: él tiene una marca con idéntico nombre y logotipo autorizada por el Registro de Marcas del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial.

Sin embargo, más allá de que a simple vista podría verse una evidente inmoralidad en su accionar (inscribir una marca reconocida a nivel internacional para hacer uso de su prestigio), la pregunta que surge es: ¿Colón sabía que estaba firmando contrato con una empresa local, sin el respaldo internacional de Burrda? Nadie se ha manifestado al respecto.

En la presentación de la empresa que viste al Sabalero desde 2017, se puede ver cómo se confunden las empresas. En la página web oficial de Colón se describe: “Burrda nace en 2007 en la ciudad de Ginebra, Suiza. Rápidamente se expandió sponsoreando equipos como el NIZA de Francia y la selección de Bélgica en fútbol… Hace algunos años la compañía fue vendida al grupo Qatari QSI, dueña de, entre otros emprendimientos, Paris Saint Germain, la línea área Qatar Airways, Harrods de Inglaterra, entre otros. Desde entonces, ganó mucha importancia entre los equipos Qataries”, haciendo referencia a la empresa internacional que, ahora se descubre, nada tiene que ver con esta imitación local. Y completa, para terminar de confundir los tantos: “Burrda está presente en el fútbol argentino a partir de 2017. La compañía decidió desembarcar en Sudamérica de la mano de un equipo grande del interior del país, como es el Club Atlético Colón, por su rica historia, celebrando un contrato que se extiende por 42 meses a partir de Enero de 2017”.

Si los directivos de Colón fueron víctimas de esta posible estafa, tendrán que rescindir el contrato y hacerle juicio a Petrakovsky.

Porque Burrda no estaba desembarcando. Apenas era una triste imitación, de baja calidad según los hinchas sabaleros que han adquirido sus productos a precio de primera marca, que viste al equipo santafesino desde hace más de un año.

Así era presentada en 2017 en la página oficial de Colón: