Eduardo Duhalde tenía un candidato ideal para derrotar a Carlos Menem en 2003. Según las crónicas de la época, ante un convulsionado contexto, Carlos Reutemann era quien más medía, tenía un nivel de conocimiento altísimo por su pasado en la Fórmula 1 y el peronismo lo alentaba para que diera el salto a Olivos. Pero el ex gobernador de Santa Fe declinó el ofrecimiento y nació la oportunidad de Néstor Kirchner.

Con su decisión, Reutemann no sólo desoyó las presiones externas para ser candidato. En su familia, su hija mayor también intentó convencerlo. “Fui la que más lo alentó para la presidencia” cuenta Cora, ante la consulta de la revista Noticias. Y agrega: “Cuando fue a mi casamiento en Cap Ferrat (Francia), pensé que iba a volver y presentarse”. No sucedió.

El senador y ex gobernador de Santa Fe, que falleció el lunes tras más de un mes de internación, declinó la oferta. Durante muchos años hubo secretismo sobre el por qué de su decisión, aunque él mismo se encargó de develarlo 15 años después.

“No vi un fantasma, nadie me amenazó, ni me sacó en paños menores. Alguien dijo que me mostraron una foto en una posición incómoda en los hangares del aeropuerto de Sauce Viejo. Si hay algo que tengo sano, es el culo”, dijo en una entrevista con Clarín.

Por entonces “Lole” medía cerca de 40 puntos y era el candidato ideal para frenar a Carlos Menem. El cordobés José de la Sota no levantaba y el ignoto Néstor Kirchner (quien finalmente derrotó al riojano) era menos que nada.

“No me veía ahí adentro -dijo-. No me veía en Casa Rosada, en Olivos, los granaderos, los aviones Tango hechos pelota”, completó Reutemann.

La decisión del “Lole” podría haber cambiado la historia. Este lunes, el senador murió a los 79 años. Estaba internado desde el 30 de mayo y el estado se había agravado en las últimas horas con un “empeoramiento de su función renal”, sumando a un cuadro de anemia y deshidratación.

De hecho, la salud del ex gobernador de Santa Fe y piloto de Fórmula 1 era tan precaria que los médicos aconsejaron no pasarlo a terapia intensiva y convocar a su familia para que tenga una despedida íntima.