“Fue un arrebato de calentura, no lo hizo para las cámaras”, comentan fuentes cercanas a la vida de Eduardo Domínguez, con respecto a lo que dijo el entrenador después del 3 a 2 de Huracán, donde tildó de “cagones” a los jugadores.

El “Barba” abandonó rápidamente el vestuario visitante del Tomás Adolfo Ducó y respondió brevemente algunas preguntas de los periodistas de los medios santafesinos que siguen todos los partidos de Colón.

Acto siguiente, se retiró del estadio junto a su esposa, Brenda Bianchi. Decidió pasar un fin de semana en familia y se desentendió de su celular. Domínguez no tiene whatsapp hace tiempo, pero en este caso directamente apagó el teléfono.

Aparentemente, estuvo junto a sus seres queridos en la costa santafesina analizando su futuro. Es más, a sus colaboradores le manifestó que se iba a tomar estas horas para pensar. Pase lo que pase, algunos no tienen dudas que el técnico le pedirá disculpas a sus dirigidos.

Por su parte, los dirigentes se quieren reunir con el D.T para escuchar las explicaciones de la derrota ante el Globo y por las fuertes palabras que dijo hacia el banco de suplentes en plena transmisión de TNT Sports.

Desde las 17 horas, el plantel sabalero volverá al trabajo y seguramente habrá novedades.

 

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