
Argentina goleó a Uruguay por 3 a 0 en las semifinales de los Juegos Panamericanos de Lima. La selección masculina de fútbol accedió a la final donde se medirá contra Hondura el sábado 10 de agosto.
Al margen del entretenido partido que brindaron ambas selecciones, en la tribuna oriente del Estadio San Marcos se vivió otro espectáculo. Aunque éste estuvo lejos de ser ético. Un hincha argentino se pasó los 90 minutos de juego insultando y molestando a Bruno Méndez, capitán de la selección Celeste.
En el segundo tiempo, la policía del estadio debió acercarse al fanático y llamarle la atención. Amenazaron con sacarlo de la cancha, pero finalmente se quedó sentado en su butaca y ni siquiera gritó el tercer gol marcado por Adolfo Gaich.
La situación empeoró cuando el árbitro dio por finalizado el partido. Cuando la gente se retiraba de las tribunas, fue el mismo Méndez quien llegó y encaró al argentino. “Grítame algo ahora”, lo desafió al mismo momento que le tiró un golpe de puño. Enseguida se formó un tumulto de gente y la policía los separó.























