Que sería difícil reemplazar a la Generación Dorada, le decían a estos pibes. La Selección Argentina de básquet venía de disfrutar el mejor momento deportivo de su historia, pero el retiro de Manu Ginóbili y sus compañeros abría un interrogante: cómo seguiría el equipo nacional en la disciplina.

No hubo problemas. Con la conducción de Luis Scola, los pibes lograron dar que hablar en su primera oportunidad. Porque en este mundial de China ganaron a todos los que se le pusieron en frente demostrando calidad y mucha garra.

Vencieron a Serbia, para dar la sorpresa y este viernes pasaron sin problemas al potente Francia en la semifinal, para volver a ver la cara de España en la última instancia.

La final será el domingo a las 9. El seleccionado nacional, ya clasificado para los próximos Juegos Olímpicos, buscará hacer historia, alzándose con la Copa del Mundo. En la previa, a las 5, Francia jugará contra Australia para definir el tercer y cuarto puesto.