
El campeón jamás se puede entregar en su tierra. Después de un agónico partido de 4 horas, Charly Berlocq y Yaca Mayer vencieron a la dupla italiana por: 6-3, 6-3, 4-6, 2-6 y 7-6 (9-7). De esta manera, la serie pasa a estar 1-2 a favor de Italia y todo se definirá mañana en Parque Sarmiento.
El partido de dobles no era accesible. Los argentinos venían con poca actividad deportiva, mientras que sus rivales eran múltiples campeones. La situación era muy desalentadora. Sin embargo, ambos se mostraron confiados desde el primero momento porque cuando juega el corazón no se siente el agotamiento físico. Comenzaron ganando los dos primeros sets gracias al juego agresivo y al buen saque de Mayer. Berlocq ayudó con su buen juego en el fondo. Del otro lado de la red no había mucha comodidad, sobre todo en Fognini, quien ayer no se pudo presentar a jugar contra Charly porque le habían diagnosticaron gastroenteritis. Así que sin demasiados inconvenientes, los comandados por Orsanic pudieron ganar dos sets seguidos por 6-3.
Al inicio del tercer capítulo del partido, cuando todos pensaban que había sido un tramite para Argentina, el juego se puso más parejo. Italia quebró el saque para ganar un 5-4, y luego de aprovechar los errores no forzados del correntino Mayer, ganó el tercer set y obligó a sus contrincantes a estirar un poco más el cruce. El cuarto parcial comenzó con ventaja de Fognini, quien tuvo unos entredichos con el público local, y de Bolelli que quebraron el primer juego y se concentraron al 100%. Volvieron a quebrar en el quinto game para llevarse nuevamente otro set.
A esta altura del partido todo era incertidumbre. El Yaca parecía acalambrado y Berlocq se había desconectado de lo que estaba pasando en Parque Sarmiento. “Una más y no pedimos más” alentaba la gente, que no respetó en ningún momento al arbitro cuando pedía silencio. Pero el dúo nacional no se había presentado en cancha para dejarse pasar por arriba. Tomaron de la mejor manera lo que estaba pasando y trataron de no desesperarse. Pero es imposible que la ansiedad y los nervios no habitaran en el cuerpo de esos tenistas, cuando lucharon punto por punto y llegaron al tiebreak. El bendito tiebreak. La sentencia rápida del tenis.
Pero hoy Dios de su lado de la red. El partido se cerró en un 7-6 (9-7) a favor de los albicelestes y todo el país respiró. Argentina sigue viva en esta Copa Davis. El domingo es a matar o morir y que “sean eternos los laureles que supimos conseguir” en Zagreb.























