Cuba ya no es más sinónimo de comunismo. Desde hace varios años se ha iniciado un proceso de transformación dentro de la isla, que poco a poco está convirtiendo su sistema económico y político. El 8 de junio se inauguró un centro comercial y el hotel de lujo “Gran Hotel Manzana Kempinski” ubicado en la histórica Manzana de Gomez, el corazón de La Habana.

El emblemático edificio donde funcionarán el hotel y el centro comercial comenzó su remodelación en 2013. Fue construído a principios del siglo XX, originalmente ideado como el primer complejo comercial de estilo europeo en Cuba. Años más tarde, durante el largo período de gobierno comunista se priorizó la utilización el edificio como centro de enseñanza, comercio y oficinas.

En el flamante shopping se pondrán encontrar sucursales de las grandes marcas con renombre mundial, sinónimos del sistema capitalista, como Lacoste, Gucci y Mont Blanc, la mayoría de ellas abriendo sus locales comerciales en Cuba por primera vez.

La administración del complejo estará a cargo de una de las sociedades mixtas que desde hace un tiempo se perfilan como el futuro para la infraestructura turística de Cuba. Aunque será gestionado por una firma suiza, el nuevo complejo de lujo es propiedad de la empresa de turismo del ejército cubano, Gaviota.

La inauguración atrajo la presencia de muchos cubanos, sin embargo, teniendo en cuenta que los salarios estatales promedian los US$25 al mes, todo indica que tanto el nuevo hotel como las tiendas están destinadas principalmente a los turistas extranjeros y a la elite cubana. Los precios de hotel irán desde US$440 por noche para la habitación más barata hasta US$$2.500 para las más caras.