Boca llegó y la primera escala en Bolivia estaba revolucionada desde hacía días. Desde que se confirmó que la delegación pasaría la noche y luego, el mismo día del partido, saldría a la ruta para hacer el trayecto Sucre-Potosí e ir escalando hasta llegar al destino final. Y la misma euforia se espera en la llamada Villa Imperial, donde pusieron las entradas más caras que cuando el año pasado la Selección Argentina jugó en el Hernando Siles de La Paz. Más de mil personas trabajaron en la limpieza y pintado del estadio Víctor Uguarte. E incluso, el propio gobernador Marco Antonio Copa recorrió el vestuario visitante, comprobó que había agua caliente en los jacuzzis y fue mostrando a las cámaras de TV que estaba todo impecable. No hay ningún pretexto para que ningún equipo nos pueda decir que no tenemos las condiciones. Actualmente Potosí reunimos las mejores condiciones a nivel nacional”, dijo. “Serán días muy emotivos los que viviremos antes acá en Potosí”, dijo Óscar Careaga, vice de Nacional Potosí.

El 80% de las localidades se habían vendido hasta ayer para ver al Boca alternativo en vivo y en directo frente al equipo que dirige el Pampa Biaggio, marcha primero en su zona en la liga boliviana y sin derrotas en el estadio conocido como Nido de los Cóndores. No por nada los medios locales hablan de una “fiebre inusitada” y una “recaudación millonaria e histórica”.

En este contexto, Martínez optó por dejar a 12 de sus jugadores principales entrenándose en Ezeiza para el partido del sábado ante Newell’s por la Copa de la Liga (y buscar la clasificación a los playoffs) y armar una lista de 23 futbolistas con suplentes y juveniles.

EL VIAJE DE ALTO RIESGO

La decisión de no llevar a todos también tuvo que ver con las dificultades para llegar a Potosí, una ciudad que hace años tiene su aeropuerto en obra y no recibe vuelos, lo cual genera complicaciones increíbles para la segunda competencia más importante del continente. Y así, el viaje en sí mismo es desgastante, sin contar que se juega a mayor altitud que La Paz, donde a Boca le fue bien las últimas veces. Porque el plantel debe de ida y de vuelta unos 155 kilómetros complejos por ruta, en camionetas 4×4, en los que se va escalando de los 2.800 de Sucre a los 3.900 de Potosí. Por un camino en el que el domingo hubo una tragedia con cuatro muertos y 36 heridos al desbarrancar un micro luego de que un auto se le cruzara de carril.

A la vuelta. Una vez completado el camino inverso (ruta a Sucre y vuelo a Buenos Aires), el plantel volverá a reunirse en Boca Predio para preparar el partido del sábado a las 17 ante Newell’s en Rosario, en busca de encaminar la clasificación a los playoff. En un mano a mano decisivo como los anteriores. A todo o nada. Con la necesidad de sacar un triunfo que lo meta entre los cuatro puestos de clasificación. Después, el martes, Sportivo Trinidense en la Bombonera. Y enseguida, Estudiantes (el suspendido) y Godoy Cruz para cerrar la primera fase de la competencia local. Poniendo a Boca en lo alto.