
Desde lo futbolístico, Temperley no fue más que Colón. Simplemente tuvo eficacia y golpeó en los momentos justos. Esa virtud que a veces destacábamos en el equipo de Domínguez, hoy fue al revés.
En el primer tiempo, se intentó con Silva y Bernardi como en el clásico. Pero, faltó pensar más la jugada para lastimar al rival. Fueron leves aproximaciones que no terminaron en nada.
A los 29 minutos llegó el gol del conjunto local, en lo que era la primera llegada clara del partido, Peralta definió ante la salida de Broun. A los 30 minutos, Blanco remató y la pelota pegó en el brazo de un defensor celeste. Lamolina practicó el clásico “siga, siga” de su padre.
En el complemento, a los 4 minutos, llegó otro golpe duro. Un remate de Zárate que se desvió en Ortíz y se metió en el arco de Broun. Era el 2 a 0 y se hizo cuesta arriba. Colón fue al ataque con Clemente y Pereyra ingresó para manejar la pelota con criterio. Pero eso no alcanzó. Mientras el sabalero buscaba, el gasolero tuvo una contra y la aprovechó. Contragolpe letal y gol de Mancinelli.
Con esto quedó demostrado que tanto Ledesma como Vera son fundamentales. Son jugadores imposible de reemplazar. Sin ellos dos en cancha, Colón pierde mucho como equipo.
Fue derrota 3 a 0 que le puso fin al invicto de este año. Pobre cosecha en los últimos tres partidos contra rivales que, a priori, no eran de peso. Dos puntos de nueve. Domínguez tendrá que trabajar para recuperar la identidad.
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