Con el mánager Diego Colotto ya instalado y Ezequiel Medrán reafirmado como entrenador, el “Sabalero” busca orden, identidad y, sobre todo, refuerzos que empiecen a cambiar la historia reciente. Y en ese sentido, los dos primeros elegidos ya tienen nombre y apellido.
Budiño, la muralla del Pincha de Caseros
El primer refuerzo confirmado es Matías Budiño, arquero de gran presente en Estudiantes de Buenos Aires. Sus números hablan solos: 21 vallas invictas en 40 partidos (3600 minutos), un registro que lo colocó como una de las figuras del equipo en la última temporada del ascenso. Además, llegó a superar los 675 minutos sin recibir goles, una marca que en la categoría no pasa desapercibida.
Medrán quería un arquero confiable, con personalidad y regularidad. Budiño, a los 30 años, llega justo en ese combo. Será el dueño del arco apenas el club levante la inhibición que hoy impide la firma oficial de los contratos, pero que desde la dirigencia aseguran que es solo cuestión de días.
Ignacio Antonio, equilibrio y despliegue físico
El segundo nombre que se suma es Ignacio Antonio, volante central de 36 partidos en Gimnasia de Mendoza y que arriba con el pase en su poder. Es un mediocampista de buena lectura táctica, ordenado, de esos que no suelen ser tapa pero sostienen al equipo desde el silencio.
La idea de Colotto y Medrán es clara: armar un Colón más sólido, intenso y con oficio en una categoría que castiga cada distracción.
Un mercado que recién arranca
Estos son apenas los primeros movimientos en un libro de pases que promete ser agitado. Con la necesidad de depurar el plantel, sumar jerarquía y, por sobre todo, armar un grupo competitivo, Colón se prepara para un 2026 cargado de presión, pero también de ilusión.
La pretemporada está marcada en el predio “4 de Junio”, donde cada uno de los refuerzos deberán presentarse apenas se levante la inhibición. La dirigencia quiere todo listo para que Medrán arranque sin demoras y pueda moldear cuanto antes la estructura de su equipo.
Lo cierto es que Colón empieza a despertar. Después de un par de años duros, el club parece reencontrarse con un rumbo. Y en Santa Fe, eso ya es mucho.























