Por Germán Beauge*

El Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, han iniciado finalmente un nuevo proceso de paz en Ecuador, tras el acuerdo alcanzado el pasado agosto con las FARC. “Ejecutaremos los temas con la mayor celeridad y rigurosidad. Esto no debe confundirse con una paz exprés”, ha anunciado Juan Camilo Restrepo, jefe de la delegación del Ejecutivo de Juan Manuel Santos. Colombia avanzará hacia lo que el presidente ha llamado “la paz completa”. “Los procesos son distintos, pero el fin del conflicto es solo uno”, ha repetido en varias ocasiones el mandatario.
La rapidez pretende marcar un proceso que comenzó hace más de tres años cuando ambas partes hicieron los primeros contactos, la fase secreta de la negociación. El pasado marzo, en Caracas, se produjo el primer augurio con la presentación de la agenda que el Gobierno y el ELN comenzarían a discutir. Se estableció también que Ecuador sería la sede fija donde se desarrollarán las conversaciones, y Venezuela, Chile, Brasil y Cuba se convertirán en ubicaciones alternativas.
Los diálogos que ahora comienzan comprenden una agenda y una serie de requisitos que, aunque les confieren cualidades propias, en esencia son muy similares a los que se negociaron en Cuba con las FARC. “No vamos a acordar una nueva Comisión de la Verdad, ni un nuevo Tribunal para la Paz, ni nuevos procedimientos para el cese al fuego y de hostilidades definitivo, ni una nueva Misión Internacional de Verificación”, dijo Santos. “Se establecerán mecanismos con la mesa de La Habana para identificar temas en que se requiera coordinación y sincronía.”
Pablo Beltrán, máximo dirigente del ELN y jefe de la delegación insurgente, ha reclamado un rápido cese bilateral del fuego, consciente de que en el proceso de negociación con las FARC este acuerdo no se alcanzó hasta el final y durante aquellas negociaciones se produjeron enfrentamientos bélicos entre ambas partes.
En el ánimo de la segunda insurgencia de Colombia, con una nómina de aproximadamente 2.000 guerrilleros, también está la participación de la sociedad civil durante toda la negociación. Tres de los puntos de la agenda así lo contemplan. “Se requieren garantías para que la gente participe y no sea revictimizada por ello”, ha reclamado Beltrán. El líder guerrillero también abogó por la participación de los partidos opositores.
El ELN, que nació en 1964, casi a par de las FARC, con una ideología que mezcla cristianismo y marxismo, había intentado sin éxito acercarse a la paz a través del diálogo con algunos gobiernos. La guerrilla mantuvo conversaciones con el presidente César Gaviria en los años 90 y más adelante con el dos veces mandatario Álvaro Uribe. Ahora, con un horizonte marcado por las incertidumbres de los preparativos, ambas partes se preparan para un proceso que, en palabras de Juan Fernando Cristo, ministro de Interior, cuyo padre fue asesinado por el ELN en 1998 (y presente en la ceremonia) podría llegar a un acuerdo a finales de este año.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.