Personal de la Municipalidad de Paraná clausuró en la tarde del lunes una fiesta fiesta clandestina que se realizaba en una quinta en la zona del acceso norte a la capital entrerriana. En el lugar había mil jóvenes, muchos menores de edad.
Todo comenzó con las quejas de los vecinos que llamaron a las autoridades. La fiesta se realizaba en calle Pedro Londero al 1800.
La convocatoría comenzó por las redes sociales, bajo la fachada de una fiesta por un cumpleaños privado, pero cobraban una tarjeta de acceso de 250 pesos y entregaban una pulsera como control.
Los asistentes en su mayoría estaban disfrazados, ya que venían de la Fiesta de Disfraces que se realizó en al misma ciudad.
Los vecinos llamaron a la policía por quejas por ruidos fuertes y molestos, y la presencia de chicos alcoholizados en la zona.





















