

“Hablando con gente que sabe de fauna ictícola, me decían que hay especies que se autoprotegen y se entierran, pero otras que estaban expuestas a la asfixia porque por las altas temperaturas y estar aisladas no permiten que el agua y el oxígeno se renueven”, detalló Maillo a LT10.

Entonces, “se me ocurrió hacer un canal de escape, una zanja larga de unos 150 metros” explicó el rescatista que en la jornada del domingo debieron cavar otros 10 centímetros más ya que el nivel de la Setúbal siguió descendiendo.



















