Este viernes, presuntos integrantes del Estado Islámico atacaron con bombas y fusiles una mezquita en una localidad egipcia de la península del Sinaí, dejando al menos 280 muertos y más de un centenar de heridos en el atentado más letal de la historia del país.

Ningún grupo reivindicó de inmediato el ataque, pero todas las sospechas recaen sobre Wilayat al Sina, filial local del grupo salafista (conservador extremista) Estado Islámico (EI), que ha atentado repetidas veces en el Sinaí desde el golpe de Estado que, en 2013, derrocó en medio de una gran conmoción social al presidente islamista Mohamed Mursi.
Los atacantes colocaron artefactos explosivos de fabricación casera alrededor de la mezquita Al Rawdah, adscrita al rito moderado sufí, que los salafistas consideran herético, y los detonaron cuando los fieles salían del templo tras el rezo del viernes, el día sagrado para los musulmanes, dijeron fuentes de seguridad citadas por MENA.
Los que lograron escapar de las explosiones fueron baleados por los atacantes, que llegaron en cuatro vehículos a la mezquita, ubicada en la localidad de Bir al Abd, 40 kilómetros al oeste de la ciudad de El Arish, capital de la provincia del Norte del Sinaí.



















