
Para el técnico de Colón “lo primero es la familia”. Y quedó demostrado luego del empate ante Estudiantes.
Sus dos hijos junto a un “amiguito” santafesino, estaban sentados en la primera fila de la sala de conferencia. Detrás de ellos, Brenda Bianchi, la mujer de Eduardo, que los miraba atentamente y mientras tanto le comentaba a este cronista, que era el cumpleaños de Mateo, el más grande de los dos niños Domínguez.
En un momento se abrió la puerta y apareció el D.T. Levantó la vista y vio que estaba su familia. En ese instante se dirigió hacia Mateo y le dijo: ¡Feliz cumpleaños!, con un abrazo y un beso. Luego tuvo una expresión de cariño hacia Nina y también saludó al amigo de sus hijos. Todo esto ocurrió ante los ojos de los periodistas y camarógrafos que se encontraban en el lugar.
Después de este gesto que emocionó a todos los presentes, el entrenador se sentó para responder las preguntas de la prensa.
Se nota que Domínguez es muy familiero. Y su familia lo acompaña permanentemente desde su llegada a Santa Fe. De hecho, siempre se la ve a Brenda, en cada una de las conferencias y en varias oportunidades junto a sus hijos, como fue en este caso.

























