
El proyecto de ley para iniciar la salida de la Unión Europea había sido aprobado por los Comunes con amplia mayoría y sin ninguna enmienda, pero en la Cámara de los Lores la cuestión fue distinta.
La cámara alta, de 805 miembros y en la cual el gobierno de Theresa May está en minoría, demanda concesiones de parte de la primer ministra.
La garantía unilateral de los derechos de residencia, trabajo y asistencia social de los ciudadanos de la UE asentados en Reino Unido destaca entre las enmiendas factibles de ser apoyadas por los Lores.
También cuenta con respaldo de varios partidos una demanda respecto a la reafirmación de la soberanía del Parlamento sobre las negociaciones del “divorcio” y los términos del acuerdo que el Ejecutivo alcance con el club de Bruselas.
Otras propuestas abordan la continuidad en el mercado único o las implicaciones del Brexit en el proceso de paz irlandés.
La frontera establecida en 1921 entre el norte británico y el sur irlandés cubre unos 500 kilómetros y tiene más de 200 pasos. Los controles se desmantelaron con el proceso de paz, pero un Brexit duro puede forzar su reinstalación para controlar la circulación de trabajadores y bienes en lo que será frontera externa de la UE.
May ha reiterado su objetivo de mantener “una frontera lo más libre y fluida posible” con la República de Irlanda como resultado de las negociaciones con la Comisión y los 27 líderes de la UE.
Cualquier modificación del texto forzaría el retorno del proyecto de ley a los Comunes, donde la enmienda se anularía dada la mayoría gubernamental.
La primera ministra que mantiene el objetivo de activar el Artículo 50 “antes de finales de marzo” ve ahora más complicada sus posibilidades de hacerlo.



















