Brenda Bianchi, la hija del “Virrey”, es la mujer de Eduardo Domínguez y sigue muy de cerca el trabajo del D.T. A la hora de la conferencia de prensa es una más, que se mezcla entre los periodistas para observar al “Barba” mientras habla.

Está presente en los partidos que se juegan de local y también viaja a todos lados. Por ejemplo, para el encuentro que se disputó en Venezuela se subió al avión junto a la delegación sabalera.

Inclusive, para el último clásico en cancha de Unión, ella compró una platea y se ubicó en la tribuna alta del estadio “15 de abril”, como si nada. Aparentemente alguien la reconoció y un efectivo policial le exigió que se retire por cuestiones de seguridad. Ante esta advertencia, Brenda terminó viendo el partido en un palco junto a los dirigentes de Colón.

Se declara como una “Dominguista”, hincha incondicional de su pareja y también aclara que por suerte son muy unidos. Con 42 años, sabe perfectamente de qué se trata el mundo del fútbol. Lo conoció con su padre, como jugador y luego como técnico, y ahora le pasa lo mismo con Domínguez.

En una charla informal con este periodista, reconoció que vivió una situación incómoda cuando el actual entrenador rojinegro integraba el plantel de Atlético de Rafaela y tuvo que enfrentar al Boca de Bianchi, en el año 2013. Su papá por un lado y su esposo por otro, sentimientos encontrados.

Anoche, luego de lo que fue la atención a la prensa, Eduardo Domínguez bajó de la tarima donde está ubicada la mesa con los micrófonos y buscó a su señora esposa. No la vio ante sus ojos, ella estaba a sus espaldas. Se dio vuelta y la abrazó con mucha alegría. A su alrededor había algunos familiares que vinieron a acompañar.

Es cierto que Brenda viene del “palo” fútbolero por su capital familiar, pero al margen de esto, no caben dudas que lo que sobra no es fútbol, lo que sobra es amor.