La isla de Barbuda, que sufrió el paso del huracán Irma la semana pasada, hoy se encuentra completamente devastada e inhabitada. El 95% de su infraestructura ya no sirve y las 1800 personas que vivían en la isla fueron evacuadas.

“La destrucción es total”, dijo Ronald Sanders, el embajador de EE.UU. en la isla desde 2015. “Por primera vez en 300 años, no hay una sola persona que esté viviendo en Barbuda, una civilización que existió durante 300 años se acaba de extinguir”, agregó.

Según Sanders, el huracán Irma fue “la tormenta más feroz, cruel y despiadada” en toda la historia de la isla. El huracán tenía 609 kilómetros de ancho cuando descendió sobre Barbuda, cuya extensión mide 160 kilómetros cuadrados. “Fue un monstruo gigantesco”, señaló. “La isla y la gente en la isla no tenían posibilidades de sobrevivir”.

Los evacuados fueron llevadas a Antigua donde los daños causados por Irma no fueron tan graves. “La gente que trajimos a Antigua la llevamos a distintos refugios”, cuenta Sanders. “Intentamos lograr que las condiciones de vivienda fueran lo mejor posibles en estas circunstancias. Por suerte, nos habíamos organizado para este huracán y habíamos mandado a pedir suministros desde Miami y Estados Unidos antes de que acechara Irma”.