Argentina cerró la fase regular de las Eliminatorias con un 1-1 valioso, pero más que nada, con otra exposición de carácter y una nueva exhibición de equipo a pesar de los cambios. Así, entonces, alcanzó el récord invicto de 31 partidos de la era Basile, hizo goleador a Julián Álvarez en su debut como titular y terminó la clasificación con chapa de candidato. Soportó un penal muy dudoso de VAR (una supuesta mano de Tagliafico para la polémica) que tapa Rulli, pero que le arrebata el triunfo en el final del encuentro.

Durante el desarrollo del partido, y en varios pasajes del cotejo, la Selección la pasó mal con Ecuador, pero en todo momento supo resistir y cambiar el rumbo de la historia. Comenzó jugando de menos a más y luego apareció ese juego colectivo que caracteriza a nuestra selección. Esta vez le tocó a Julián Alvarez sacarle provecho a la idea de Scaloni y a la zurda encantada de Messi, quien armó la jugada con De Paul y con Mac Allister que terminó en centro de Tagliafico y el gol del 9 de River. A partir de ahí, la Selección recuperó algo de su juego.

El gol, más la solidaridad de Nico González y el esfuerzo de Julián para ir y venir por la banda, cambiaron un trámite adverso en un escenario favorable. Con la victoria en el bolsillo, nuestra selección planchó el partido. No pasaba nada de nada, el resultado ya estaba puesto, pero es fútbol…

Llegó la jugada del final. Aislada, desconectada del partido. Un penal de VAR que el árbitro Raphael Claus tuvo que revisar varias veces y que, aún así, sancionó por mano de Tagliafico. Rulli lo tapó, pero no alcanzó a detener el rebote de Valencia. Así, Ecuador se llevó un punto valioso de Guayaquil, Argentina mantuvo su invicto y estiro el récord a 31 partidos.