A través de la instalación de modernos radares de control, el Pentágono decidió reforzar su presencia militar en Asia Pacífico y el lugar elegido son las Islas de Palaos. Se trata de un pequeño estado insular, uno de los cuatro que forman Micronesia, o uno de los catorce que conforman Oceanía. Su capital es Ngerulmud y su ciudad más poblada es Koror.

Está compuesto por cerca de 340 islas de origen volcánico y coralino en el mar de Filipinas. Se independizó de Estados Unidos en 1994 y es uno de los países más jóvenes y menos poblados del mundo, ya que lo habitan solamente 20 000 personas.

A raíz del pasado colonial de la isla, sobre la que diversas potencias tuvieron su control históricamente, Estados Unidos sigue siendo la principal financiadora de este pequeño país y la ayuda norteamericana supone el grueso de sus ingresos.

Meses atrás, miembros del gobierno de Corea del Norte habían informado que se estaba estudiando la posibilidad de lanzar uno de sus misiles contra la isla estadounidense de Guam, a 1.300 kilómetros al suroeste de Palaos. En este panorama, los sistemas de radar que se instalarán en el archipiélago, le proveerán a Estados Unidos de un mayor control aéreo y seguridad para la aviación.

El sistema de vigilancia para el que el gobierno local dio su consentimiento recibe el nombre de Sistema Aéreo y Marítimo de Alerta y Control (Amdars, por sus siglas en inglés), y se suma a la lista de operativos militares activos que EE.UU. tiene en la zona. El objetivo sería convertir a Palaos, a 3.700 kilómetros al sur de la península de Corea, en una plataforma más desde la que controlar los movimientos de Kim Jong-un.