En el Colegió San Cayetano de la Plata, una profesora que dicta Matemáticas y Física en el secundario recibió dos amenazas de muerte por parte un alumno. A través de dos cartas la intima a que apruebe a todos los alumnos que debían rendir ese día para evitar su muerte.

La primera carta llegó cuando se debía rendir la primera instancia de exámenes de febrero. En esa nota, entregada a la profesora por una persona que no pertenece a la institución, decía: “Tengo mi pistola lista para disparar a unas 4 personas al azar el día 15 de febrero cuando esté rindiendo tu materia. Te voy a dejar elegir entre aprobar sí o sí a todos los chicos que rindan matemática de cuarto o disfrutar conmigo”.

Esto derivó en la denuncia correspondiente, y desde el colegio le garantizaron acompañamiento. De ese modo se llevó a cabo la evaluación con normalidad, aprobando sólo 2 alumnos de los 13 que se habían presentado.

Pero la historia no termina ahí. Una semana después, previo al examen de física las amenazas fueron más lejos. La misma profesora recibió una carta impresa en un folio que también contenía una bala. Con esta nueva denuncia, el Colegio decidió reemplazar a la docente por una colega de la comisión evaluadora.

Esta última carta cargada de violencia decía:

“Necesito aprobar física el 21/2 si o si para no repetir. Un amigo va a entrar conmigo con el uniforme del colegio prestado (y un arma) cuando le dé la seña, él te va a disparar, se cambia la ropa y escapa. Todo esto se puede evitar si aprobás a todos los chicos que rindan el 21/2. Menos los que entreguen en blanco. El examen tiene que ser sumamente fácil, sólo teoría, definiciones y algún cálculo sencillo. Mi amigo te va a estar apuntando y mirando durante todo el examen por la ventana. Necesito que mientras los alumnos se copian, vos mires a otro lado y distraigas al resto de los profesores. Estuve pasando varias veces por tu casa y ya sé a qué hora llegas y te vas, quien entra y sale. Fue fácil identificarte. Cuando salgas de tu casa, mis amigos te van a seguir paso por paso para que no hagas nada raro, porque tenemos varios bidones de nafta para incendiar tu casa cuando estés más indefensa, durante la noche, si es que no seguís lo que ya explique. Te dejé un recordatorio en el colegio, más precisamente en el patio. Que nadie más se entere porque balas me sobran, para vos y todos los que vivan en tu casa. Seguí todo al pie de la letra y todo va a salir bien”.

Las últimas oraciones hacen referencia a las pintadas en aerosol que aparecieron en la fachada del colegio.