
En la mañana del martes, durante el paro general, la oficina de Alumnado en la Universidad Católica de Santa Fe recibió un llamado telefónico. “Si continúan trabajando vamos a explotar todos”, amenazaron desde el otro lado.
Desde ese momento, los directivos de la casa de estudio decidieron evacuar con rapidez el edificio y juntar a los alumnos a Alberti y Talcahuano, según informó la radio Aire de Santa Fe. No había tantos, porque algunos profesores no se habían adherido y un puñado de jóvenes había llegado en sus vehículos particulares ya que el transporte público no funcionaba.
Rápidamente llegaron los Bomberos Zapadores y la Brigada de Explosivos de la policía de la provincia y encontraron, en el sector de la facultad de Arquitectura, un paquete sospechoso que revisaban con extremo cuidado.



















