En la madrugada del domingo, a los 65 años de edad, murió el ex canciller Héctor Timerman, a raíz de un cáncer de pulmón que padecía desde hacía más de dos años. Hijo del legendario periodista Jacobo Timerman, se desempeñó desde muy joven en el controvertido diario La Tarde, para cumplir luego amplia tarea en el área de los derechos humanos, la política y la diplomacia.

Por el avanzado estado de su enfermedad, Timerman había declarado en la causa del memorandum con Irán -en la que estaba procesado- de manera anticipada desde su casa aunque con complicaciones. “Lo lamento, pero es día a día. Además de cáncer tengo otras enfermedades”, había expresado Timerman aquel 13 de julio.

“Cada vez tengo menos fuerzas y quiero demostrar quién miente y quién dice la verdad”, publicó un día antes en su cuenta de Twitter. Desde el 7 de diciembre de 2017 estuvo detenido con prisión preventiva por orden del juez Claudio Bonadio, debido a la denuncia del fallecido fiscal Nisman, que lo involucraba en un supuesto encubrimiento por la causa AMIA.

Pero para la militancia K y para su círculo íntimo, a Timerman “lo mataron”. Así lo sentenció el periodista Raúl Kollmann: “Esta madrugada murió el gran Héctor Timerman. Lo mataron. Te recordaremos querido Héctor”. Y la periodista Mariana Moyano fue por la misma línea: “Lo mataron. Y la van a pagar. Te lo prometemos Héctor”. Eso significó un sinnúmero de mensajes de militantes que siguieron la misma doctrina, incluso muchos pidiendo que no haya “olvido ni perdón” para el juez Claudio Bonadio y para Mauricio Macri, sindicados como los principales responsables en esta hipótesis distinta de la lamentable muerte del ex canciller.