Una discusión bien futbolera se dio durante el primer tiempo del partido entre Colón y Morón por Copa Argentina, el sábado a la noche en el Coloso Marcelo Bielsa de Rosario.

El sabalero no hacía pie ante un Morón que lo estaba incomodando, por eso Javier Correa se acercó a su entrenador, Eduardo Domínguez para decirle que terminaran con los pelotazos, que él no la estaba viendo y eso lo obligaba a bajar.

El DT vio algo que ni el delantero, ni la gente en su casa, podía ver. El pelotazo frontal no parecía efectivo, pero Domínguez le dijo que no bajara, que se quedara ahí que le iba a llegar la chance. Y así fue: a los 38 minutos, una pelota larga de Emanuel Olivera superó a los centrales de Morón y dejó solo a Correa frente al arquero. Toque exquisito por arriba y a cobrar. 1 a 0.

Minutos después, el delantero fue a hablar nuevamente con el entrenador, pero esta vez, pareció darle la razón.