Por Germán Beauge*

Nicolás Maduro no miente. Sus amenazas se cumplieron al pie de la letra. Y de esto, pueden dar fe los venezolanos. Antes de la “gran marcha” opositora, el heredero de Chávez había amenazado con utilizar una lluvia de bombas lacrimógenas para reprimirla y con sacar al ejército y las milicias, unos oscuros grupos civiles que prometió armar con fusiles. El resultado fueron dos jóvenes muertos baleados en la cabeza a manos de los parapoliciales armados que se movilizan en motocicletas.      

Carlos Moreno, de 17 años, recibió un balazo en la cabeza en la plaza La Estrella, en el barrio San Bernardino, y murió cuando era sometido a una cirugía en el Hospital de Clínicas, informó el diario local El Nacional.

En tanto, Paola Ramírez, de 23 años, falleció al recibir un disparo en la cabeza en las inmediaciones de la plaza San Carlos, en San Cristóbal, y vecinos afirmaron que la víctima no participaba de la protesta y fue agredida por militantes chavistas. 

Con los casos de Moreno y Ramírez -que fueron confirmados por el Ministerio Público en sendos comunicados- suman ocho las víctimas fatales registradas en las protestas contra el gobierno que vienen realizándose desde comienzos de este mes en Venezuela y que dejaron además cientos de heridos y detenidos.

La oposición reclama la remoción de los siete jueces de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que semanas atrás emitieron fallos destinados a limitar la inmunidad constitucional de los diputados y a arrogarse la facultad de legislar. También solicita la liberación de los dirigentes presos, la celebración de elecciones generales anticipadas y la apertura de un canal humanitario contra el desabastecimiento de medicinas.

La manifestación oficialista en respaldo del cada vez más inepto Maduro, fue encabezaba por presidente, quien responsabilizó a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, por lo que consideró un intento de golpe de estado. “Julio Borges, eres el jefe del golpe de estado, después no te quejes cuando llegue la justicia; te lo estoy diciendo con tiempo, estoy decidido a defender la patria y no voy a retroceder ni un milímetro; lo que voy es pa’ lante, carajo”, dijo el mandatario.

Maduro había anunciado más temprano que activó el llamado Plan Zamora, que le fue presentado por las fuerzas armadas con el objeto de mantener el orden interno, y mediante el cual fueron detenidos “más de 30 encapuchados”.

Desde el mismo chavismo, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, había buscado calmar los ánimos al formular “un llamado a la reflexión a los actores políticos convocantes de las movilizaciones”. “Es un derecho constitucional convocar manifestaciones pacíficas y éstas no debe poner en riesgo la integridad física de los manifestantes y de terceros, ni la estabilidad institucional”, dijo Ortega.

Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda, convocó a permanecer en las calles en “resistencia pacífica” frente al “autogolpe” de estado dado, a su juicio, por el gobierno.

“Frente al plan Zamora, la resistencia pacífica se mantendrá en la calle hasta que Maduro entienda que debe respetar la Constitución; el gobierno dio un autogolpe y debemos seguir ejerciendo nuestro derecho a protestar”, dijo Capriles.

Condenas mundiales

“Lamento profundamente las muertes en Venezuela y que no se haya atendido el pedido de la región de garantizar una jornada pacífica”, dijo Macri a través de su cuenta de Twitter, en alusión a la marcha opositora que se realizó ayer en Caracas, contra el gobierno de Nicolás Maduro, en la que murieron dos personas. En ese contexto, reiteró “nuevamente la exhortación de los países de la región a que se convoquen elecciones en Venezuela”.

Por su parte, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, denunció que el régimen “está violando su propia constitución” y remarcó la preocupación de Washington por esos sucesos. Su colega de Brasil, Aloysio Nunes, afirmó que “ocurrió lo que más se temía en Venezuela: la represión del gobierno mata manifestantes”.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.